Delia EyrasNacida en Mar del Plata el 11 de Diciembre de 1969, en una familia de fotógrafos aficionados. De niña asiste a la Casita de Madera a aprender cerámica y al taller, lo que más tarde a los 18 años la llevará a la escultura, al taller de Lina Reig, y al de Jorgelina Galicer.De 1989 a 1993 cursa la carrera de Realizador en Artes Plásticas en la Escuela Superior de Artes Visuales Martín Malharro de su ciudad. En el año 1991 realiza su primer viaje de estudios a Europa y en el 1994 su segundo viaje a Europa y Nueva York. En el 1995 vive en Buenos Aires donde realiza seminarios y talleres de escenografía y dibujo en las Escuelas Prilidiano Pueyrredón, Cárcova y Teatro Colón. Durante ese año asiste al taller del pintor Juan Doffo. De vuelta en Mar del Plata participa en la restauración de la Capilla de Santa Cecilia y concurre al taller de aerografía de Luis Marzoratti. Se publica una nota en la revista MDQmag número 40. En Marzo del 2008 asiste al seminario de paisaje hiperrealista dado por el pintor Rodolfo Insaurralde. Desde hace dos años está desarrollando ésta nueva técnica compuesta por fotografía y pintura acrílica, la cual expuso en Bs As en la exposurf de Costa Salguero, en la Villa Victoria Ocampo(MdP)en Sept de 2006, en Enero de 2007 en Moderna 07 en el Hotel Sheraton de Mar del Plata, en Julio de 2007 en el diario Clarín de MdP, en Agosto en la Alianza Francesa, desde Enero del 2008 expone en el Café de la Plaza y en el Colegio de Abogados. Vive en Mar del Plata. |
La AutoraHace bastante tiempo que conozco a Delia Eyras, mucho antes incluso de que nos encontráramos personalmente. Un cuadro suyo habita en mi casa desde hace quince años, un cuadro que hace poco le confesé que tenía. Es una obra indescriptible, hermosa, y tuve miedo que me la quitara. Por suerte no fue así. El cuadro, como varios de esa etapa, es una constante invitación a viajar imaginariamente a un lugar incierto, un sitio donde las sensaciones y los sentidos son los que mandan. Hoy está embarcada, no sabemos por cuánto tiempo, en una nueva etapa que llama Visiones. “Todo empezó como un juego”, me dijo hace poco. Y lo creo. Un juego como el que juegan los niños, totalmente en serio. Delia utiliza las fotos (bellísimas) como una rampa de despegue. No es una continuidad de la imagen, sino un quiebre, una ruptura. Para ella lo dado, lo que está, eso que llamamos lo real, es escaso, poco. Quiere más. Tal vez por eso su obra da el salto desde otra obra de arte. La artista toma así prestado el paisaje para recrearlo, construir uno diferente, imaginario. Porque, en definitiva, ¿cuál es la realidad?¿la que nos muestran los ojos, empecinados en que el cielo esté arriba y el suelo abajo, o la que los artistas insisten en crear, en regalarnos? A través de sus pinceladas y paletas, Delia juega con esas preguntas. Las da vueltas, las retuerce, las reformula y nos las devuelve para ver qué hacemos con ellas. Festejemos, pues, ese arte que nos llena de incógnitas que, como barcos lanzados y movidos por el azar, navegan no hacia la cómoda respuesta dada, sino hacia la curiosidad, hacia la interrogación constante que nunca hallará lo que busca. Incómodas y molestas, en su camino albergan una imponderable riqueza. Celebremos entonces la existencia de un arte que como alquimia mágica, combinando formas y colores, nos da todo el alimento necesario para ser, no lo dudo, un poco mejores. ' Juan Manuel Sorrentino |
